>> Sólo los hombres pueden ser verdaderos enfermeros: la manía de los pacientes de hacerse cuidar por enfermeras no es más que un síntoma adicional de la enfermedad, pues en tanto que el enfermero cuida al paciente fatigosamente y a veces lo cura, la enfermera sigue el método femenino, es decir: a fuerza de seducción lleva al paciente a la curación o a la muerte, a la que impregna de un erotismo fácil y da cierto sabor.

Günter GRASS, El tambor de hojalata